
Barcelona, 11 octubre 2021
🎯 Objetivo general
Después del verano volvemos a encontrarnos para jugar poniendo la atención en algo que parece fácil, pero no siempre lo es: no adelantarnos al momento. Muchas veces entramos en escena queriendo saber qué tenemos que hacer, buscando una idea, intentando resultar interesantes o deseando que aparezca el clown cuanto antes. Desde los principios de la Técnica Alexander investigamos la posibilidad de hacer un poco menos para percibir un poco más: dejar tiempo entre el estímulo y la respuesta, observar nuestros automatismos y estar disponibles para aquello que realmente está ocurriendo. En clown esto puede significar escuchar antes de actuar, mirar antes de decidir, permitir que exista un error y descubrir qué hacemos cuando las cosas no suceden como habíamos imaginado. No buscamos fabricar situaciones divertidas; buscamos crear las condiciones para que algo pueda ocurrir.
1- Ritmo, pelota y percusión
🔄 Dinámica
🔄 Dinámica
El LAB empieza desde que van llegando las primeras personas. Iniciamos una secuencia rítmica de cuatro tiempos: pie → palmada → cadera → espera, e incorporamos una pelota que circula de una persona a otra siguiendo ese ritmo.
🎯 Objetivos
Entrar en un estado de juego compartido, despertar el cuerpo y trabajar coordinación, ritmo, escucha y atención. La transmisión de la consigna permite además que las personas se conozcan de una manera orgánica, sin recurrir a una presentación formal.
🎯 Objetivos🎯 Objetivo🎯 Objetivos🎯 Objetivos




2. Descanso activo en semisupino
🔄 Dinámica
Después de la primera activación nos tumbamos en semisupino y dejamos que el suelo nos sostenga. No hace falta hacer nada especial ni llegar a ningún sitio. Solo notar que estamos aquí, con el cuerpo, la energía y los pensamientos que tenemos hoy. No necesitamos cambiarlos ni apartarlos; podemos empezar exactamente desde aquí.
Quizás esta sea la primera idea: quien está aquí, es quien tiene que estar. Y eso también vale para cada uno de nosotros. No necesitamos ser otra persona ni estar más despiertos, más disponibles, más divertidos o más valientes. Tal como estamos ahora, ya formamos parte del grupo.
Desde la Técnica Alexander dejamos abierta la posibilidad de que la cabeza pueda ir un poco hacia delante y hacia arriba, sin colocarla ni forzar nada. Permitimos que la espalda pueda ensancharse y alargarse, que los hombros no tengan que sostener tanto, que las piernas puedan descansar y que la respiración entre y salga sin necesidad de organizarla.
No sabemos qué va a pasar y quizá no necesitamos saberlo. Lo que pase será lo que tenga que pasar. Podemos dejar durante un rato la necesidad de anticipar que el ejercicio salga bien, que la improvisación sea interesante, que aparezca el clown, que alguien se ría o que nosotros tengamos una idea. Podemos entrar en el juego sin saber, escuchando, mirando y dejándonos sorprender.
Observamos también si alguna parte del cuerpo quiere adelantarse: la mandíbula, los hombros, las manos, la barriga. No intentamos relajarla; simplemente le damos permiso para no hacer tanto. Un poco menos. Y quizá un poco menos todavía.
Cuando empieza, empieza. No hace falta empujar el momento. Una idea no llega antes porque la persigamos. Una emoción tampoco. El clown, tampoco. Quizás solo podemos estar disponibles para que aparezca, como si dejáramos una puerta abierta sin llamar a nadie para que entre.
Y cuando algo termina, termina. No hace falta retenerlo, sujetar un momento que ya se ha ido. Podemos dejarlo marchar y quedarnos disponibles para lo siguiente.
También recordamos que tenemos dos pies. Dos pies que pueden llevarnos hacia un lugar y que también pueden sacarnos de él. Podemos acercarnos, alejarnos, cambiar, volver y decidir dónde ponemos nuestra atención y nuestra energía. No estamos atrapados. En el juego, como en la vida, también podemos movernos. Si un lugar ya no nos permite aprender, aportar o estar presentes, podemos cambiar de lugar, no como una huida, sino como una elección.
Quizás hoy no necesitamos controlar tanto. Podemos escuchar un poco más, mirar un poco más, hacer un poco menos y confiar un poco más: en el grupo, en el momento y en que algo puede aparecer si dejamos espacio para que aparezca.
Y quizá recordar:
Quien está, es quien tiene que estar.
Lo que pasa, es lo que está pasando.
Cuando empieza, empieza.
Cuando termina, termina.
Y si necesitas moverte, tienes dos pies.
Volvemos a notar el contacto del cuerpo con el suelo y no tenemos prisa por levantarnos. Dejamos que llegue el momento y, cuando algo en nosotros está preparado para moverse, permitimos que el movimiento empiece sin necesidad de hacerlo perfecto ni saber qué vendrá después.
PRIMERA PARTE
3. Caminar, encontrarse y mirar
🔄 Dinámica
Comenzamos caminando libremente por el espacio. Cuando encontramos a alguien nos detenemos delante de esa persona y nos miramos sin prisa. Una persona dice: «qué bien que estés aquí» La otra no responde con palabras; simplemente deja que la pregunta llegue y observa qué reacción aparece en el cuerpo, la respiración o la mirada.
Después intercambiamos los roles, nos despedimos y seguimos caminando hasta encontrar a otra persona. Caminamos de dos en dos y encontramos otra pareja. Una pareja le dice a la otra «qué bien que estés aquí»La otra no responde con palabras; simplemente deja que la pregunta llegue y observa qué reacción aparece en el cuerpo, la respiración o la mirada. Y así hasta crear 2 grupos.
🎯 Objetivos
Trabajar la mirada, la escucha y el tiempo, observando nuestra tendencia a responder inmediatamente. Nos interesa descubrir qué aparece si no llenamos enseguida el espacio con palabras o acciones. Para el clown, ese pequeño intervalo entre lo que ocurre y lo que hacemos puede ser muy fértil.
4. Caminar delante del público
🔄 Dinámica
Dividimos el grupo en dos. Una mitad se sienta y observa, mientras la otra ocupa el espacio y camina. Vamos introduciendo distintas circunstancias: caminar sin añadir nada(Neutro), sentir que llegamos tarde, sentir que alguien nos sigue, buscar a alguien y, finalmente, detenernos y esperar una señal.
No se trata de representar una persona que llega tarde o de demostrar que alguien nos persigue. Intentamos dejar que la circunstancia modifique nuestra manera de estar sin ilustrarla. Después intercambiamos los grupos.
🎯 Objetivos
Investigar cómo una idea transforma el cuerpo y la presencia, trabajar la exposición frente al público y percibir cuándo empezamos a fabricar una actuación.
5. Cantar una canción al público
🔄 Dinámica
Desde el caminar aparece una nueva consigna: cada persona se detiene, mira al público, elige a alguien concreto y le canta una canción.
No buscamos cantar bien ni interpretar la canción. La canción es simplemente una forma de establecer una relación: mirar, elegir, cantar y observar qué ocurre entre quien canta y quien escucha.
🎯 Objetivos
Trabajar la relación directa con el público, la vulnerabilidad y la escucha. A veces lo más interesante no está en la canción, sino justo antes de empezar, en la mirada, en la espera, en descubrir a quién estamos cantando o en lo que nos ocurre cuando terminamos.
SEGUNDA PARTE
6. El público elige
🔄 Dinámica
Todo el grupo camina libremente por el espacio. En un momento inesperado suena una campana y todo el mundo se detiene.
Entonces, al menos dos personas deben colocarse en un lugar previamente indicado, una al lado de la otra, dejando suficiente distancia entre ellas para que el público pueda elegir con claridad.
Durante unos 30 segundos, el público se coloca delante de una de las dos personas. No se trata de convencer, seducir ni competir activamente: simplemente estar ahí y dejar que el público decida dónde quiere situarse.
Después vuelve a sonar la consigna, todo el mundo continúa caminando y el juego vuelve a empezar más adelante con otras personas.
🎯 Objetivos
Trabajar la presencia sin hacer, la relación con la mirada del público y la capacidad de sostener la incertidumbre sin intentar controlar el resultado.
Observar qué nos ocurre cuando el público elige a otra persona, cuando se coloca delante de nosotros o cuando tarda en decidir.
Investigar la tentación de hacer algo para atraer la atención y comprobar qué aparece si, en lugar de buscar ser elegidos, simplemente nos dejamos ver.
7. Círculo de aplausos
🔄 Dinámica
Uno a uno entramos en el centro del círculo sin hacer un número ni intentar resultar interesantes. La propuesta es sencilla: entrar, mirar y dejarse ver, y recibir el aplauso sincero del grupo.
Parece fácil, pero no siempre lo es. Estamos muy acostumbrados a hacer, ofrecer o justificar nuestra presencia, y mucho menos a permanecer ahí y simplemente recibir.
🎯 Objetivos
Investigar el placer —y también la dificultad— de ser mirados sin necesidad de producir nada a cambio. Observar cuánto tardamos en empezar a fabricar algo cuando sentimos la mirada del público y comprobar si, a veces, estar presente ya puede ser suficiente.
